domingo, 18 de julio de 2010

Jornada de muralismo



Copañeros, compañeras... están todos invitados a participar en la jornada de muralismo en el Pedagógico que se desarrrollará este viernes 23 de julio desde las 11 horas.


Los esperamos!


BRP-JJCC Pedagógico

¿Qué son las JJCC?


Las Juventudes Comunistas de Chile son el ala juvenil del Partido Comunista de Chile, esto quiere decir que no es una organización política distinta o aparte de éste, sino que lo compone desde el sustrato juvenil que la forma.

Esta organización política nace en Antofagasta el 1 de abril de1923 con el nombre de Federación Juvenil Comunista (FJC). Años después, en una conferencia realizada el 5 de septiembre de 1932, se le da estructura nacional a esta Federación. Esta fecha se mantiene hasta hoy como el día del aniversario de las JJCC.

Las JJCC o la Jota, como corrientemente se le llama, desde su fundación ha tenido como misión fundamental el bregar por la conquista del Socialismo y Comunismo en nuestra patria. Al ser un órgano del PC, se encuentra en acuerdo con su línea política, así como con la definición de la contradicción principal de cada periodo, cuestión que es fundamental para el accionar político en cada momento histórico.

Hoy los comunistas creemos que la contradicción es Neoliberalismo v/s Democracia, lo que significa que para lograr la liberación definitiva de la clase trabajadora, es necesario luchar por la conquista de avances democráticos que nos permitan llevar al movimiento de masas al poder político para la conquista de una sociedad democrática avanzada: el socialismo.

La Jota posee distintos frentes de trabajo: el territorial, el sindical y el estudiantil. Creemos que este último posee un rol muy importante en la articulación del movimiento social (en este caso juvenil), pues es donde mejor se detonan conflictos que apuntan al debilitamiento del modelo. Creemos, en principio, que la educación es un derecho humano y que, como tal, es inalienable, y además entendemos a ésta como una poderosa arma de liberación. De esta forma nuestro objetivo principal, en este plano, es la defensa de la educación pública.

La Federación que necesitamos



El Pedagógico es una de las diez universidades más pobres de nuestro país. El 57% de los matriculados provienen de los estratos más bajos de la sociedad chilena. Por otra parte, un muy bajo porcentaje de estudiantes viene de colegios particulares pagados, concentrando un alto nivel de matrícula de estudiantes de colegios municipalizados y particulares subvencionados: los dos sectores educativos más golpeados por el modelo neoliberal. A pesar de ello, en nuestra universidad se ha venido implantando hace ya tiempo una política desconsiderada con esa gran mayoría de estudiantes del Pedagógico, imponiéndose una serie de cambios que van desde lo académico (currículo por competencias, legitimación de las pruebas neoliberales de "competencia" tipo inicia) hasta lo económico (comité evaluador para las situaciones financieras "complicadas", supresión de los beneficios internos, etc.). Lamentablemente nadie ha hecho nada: la ausencia de una organización fuerte de los estudiantes, que represente sus aspiraciones y necesidades más concretas, se ha traducido en una pauperización de las condiciones económicas, académicas y políticas del estudiantado.

La necesidad de una Federación democrática surge de aquí, no de otra cosa. No surge de la necesidad de un "poder político" de los estudiantes porque sí, ni del deseo no expresado u oculto de algunas "organizaciones políticas" de obtener cuotas de poder. Sólo se trata de construir un instrumento de lucha para los estudiantes de nuestra universidad, representativo, informado, que sea capaz de llevar adelante las grandes movilizaciones que el Pedagógico requiere. Nosotros consideramos que una Federación tal requiere representantes escogidos democráticamente de forma más amplia y más convocante. En otras palabras: que requiere "dirigentes" que se deban a un colectivo representativo, a un pleno de representantes por carrera y a los organismos de base que son los centros de estudiantes o asambleas por carrera. No queremos "líderes" naturales, caudillos que conquistan según la pose, según el tono de voz - quién grita más, o según el grado de violencia que es capaz de ejercer. En vez de líderes que se representan a sí mismos y que se arrogan la voz de la mayoría, pensamos que una democracia universitaria certera y de lucha debe propiciar representantes que en la discusión y al calor de las movilizaciones, así como de los debates, den forma a un programa de acción concreto.

Por eso es que, en resumen, los estudiantes del Pedagógico deben darse un nuevo tipo de organización: nosotros perspectivamos esa organización como una Federación con una Mesa de representantes escogida democráticamente e integrada por los sectores más representativos, un pleno de consejeros escogidos por carrera (como el antiguo Parlamento Estudiantil del Pedagógico, que funcionó hasta el 99', con 50 consejeros escogidos democráticamente) y la representación en ese pleno de los organismos de base: centros de estudiantes o asambleas por carrera.

SIMCE... ¿Calidad de la educación?

Una vez más, como es común en los últimos años, vemos a los gobiernos de turno ansiosos esperando los resultados del SIMCE para tomar decisiones que "terminen con la desigualdad". Sin embargo, cabe preguntarse: ¿es el SIMCE una evaluación que considera los factores que intervienen en el proceso educativo?, ¿permite la calidad de la educación o, más bien, genera mayores brechas y estigmatización entre los colegios?

En nuestra opinión, el SIMCE establece la distancia existente entre la educación pública y la privada, cuestión que deja al descubierto el cómo se "reparte" la educación en nuestro país, donde algunos están siendo educados para obedecer y otros para mandar, unos para ser profesionales y otros para ser mano de obra barata. Sin embargo, nuevamente, y como ha sido la tónica de los gobiernos de la Concertación, los resultados del SIMCE para el actual gobierno de Sebastián Piñera, han desencadenado una serie de políticas que buscan estigmatizar a los colegios que han tenido resultados deficientes, es decir, aumentar aún más la brecha existente y denostar el trabajo de los docentes.

El Gobierno ha señalado que existirá un semáforo que mostrará la calidad de los colegios según los resultados del SIMCE. Consideramos esto como una iniciativa fascista que marca a los niños/as de los colegios que, a juicio de las nuevas autoridades, están bajo lo "aceptable" de un buen desempeño. Además, esta iniciativa menoscaba la labor docente estigmatizando a los profesores/as del país generando una casa de brujas que sólo busca el término de la educación publica.

martes, 13 de julio de 2010

Respuesta de las JJ.CC. a la solicitud de tregua por parte del Ministro de Educación;Joaquín Lavin Infante

El ministro ha llamado hoy a los distintos sectores políticos a realizar una tregua para aprobar la reforma a la educación pública que su ministerio encabeza.


Desde las Juventudes Comunistas señalamos que nos llama profundamente la atención

la solicitud hecha por el ministro, sobre todo por el uso del concepto “tregua”, haciendo alusión a un término bélico para ilustrar el estado actual en el campo de la educación.


Sin embargo y a propósito de lo mismo, queremos señalarle al Ministro que la única guerra que se ha comenzado es la que ha impuesto su gobierno con el avance de su agenda neoliberal cuyo fondo es privatizar la educación pública, terminando así con el ya largo ciclo que comenzó durante la Dictadura Militar y en cuyo diseño se encontraron muy involucrados los mentores del actual Ministro.


Nuestra respuesta es categórica: Los Jóvenes Comunistas no cesaremos en nuestra lucha por la educación pública, defenderemos con todas las fuerzas que estén a nuestro alcance nuestras escuelas, liceos y universidades y no permitiremos que la educación en nuestro país siga cayendo en las manos del gran capital como ha venido siendo la tónica en los últimos treinta años.


Queremos asegurarles que no avanzarán ni un centímetro sin encontrarse con nosotros dando dura respuesta y dura batalla ante sus embates, para eso nos estamos

organizando, para eso nos estamos desplegando.


No habrá tregua mientras la derecha nos pida la paz con una mano y con la otra acaricie el filo de su espada. Los jóvenes hemos aprendido de sobra y en las calles que la educación chilena no se vende, ¡se defiende! y estamos resueltos a salir una ves más a esas mismas calles que tanto hemos recorrido y bajo la misma demanda: ¡Educación pública y de calidad para todo el pueblo de Chile!.

Una dictadura y tres gobiernos de la concertación han pasado sin que los jóvenes nos hayamos rendido en esta defensa. Que no pretenda este gobierno que serán ellos los primeros ante quienes flaquearan nuestros brazos o ante quienes bajaremos la mirada.


No estamos dispuestos a entregar tan fácilmente esa dulce manzana.


Sin otro particular nos despedimos saludándolo atentamente,

Juventudes Comunistas de Chile

Comisión Ejecutiva - Dirección Nacional

sábado, 19 de junio de 2010

Los comunistas y la ultraizquierda

Reseña: Este pequeño texto forma parte de un libro editado en 1971 por la editorial Quimantú, escrito por el, en ese momento, futuro premio nacional de literatura Carlos Cerda. El libro estaba dirigido a sistematizar la comprensión del leninismo realizada por el Partido Comunista de Chile. Dicha comprensión fue definida por Carlos Cerda como teoría de la situación política, cosa muy en sintonía con lo que en aquella época se dejaba resentir en la teoría política marxista como “estructuralismo”, corriente fundamentalmente determinada por las tesis del filósofo francés, militante del PCF, Louis Althusser. Fuera de toda disquisición y debate teórico, el libro fue un importante aporte a algunos problemas fundamentales de aquella época, en el campo del debate ideológico. El texto que presentamos aquí forma parte de la segunda sección del libro Los comunistas y la victoria popular que hace un análisis de la política del PCCh por aquella época. Pretendía ser una toma de posición seria y fundamentada frente a grupos como el MIR y sus órganos de acción (FTR, MCP, FER etc.). En lo fundamental, este texto sigue vigente; sus planteamientos más sustanciales, resumidos en el enunciado: “el ultraizquierdismo es el intento de la pequeño-burguesía y las capas medias por dirigir el proceso revolucionario”, siguen absolutamente vigentes. Invitamos a nuestros compañeros y amigos a la revisión de este texto.

Atentamente,

Educación.

Juventudes Comunistas del Pedagógico

LOS COMUNISTAS Y LA ULTRAIZQUIERDA

La incorporación de las capas medias al proceso revolucionario, junto con fortalecer las posiciones del proletariado, entraña peligros derivados del hecho de que tales capas no renuncian al intento de ejercer la dirección de dicho proceso. Se plantea así una disputa por la conducción política entre las posiciones de la clase obrera y las de la pequeña burguesía, con sus dos variantes principales: el reformismo y el aventurerismo “ultraizquierdista”.

No es posible concebir el desarrollo exitoso separado de la necesidad de imponer una orientación proletaria al proceso, orientación que supone la derrota de las dos expresiones políticas de la pequeñoburguesía que hemos señalado. (…)

En esta parte no se pretende un análisis de las posiciones ultraizquierdistas que apunte a cada una de las particularidaddes de su pensamiento para desentrañar de ellas su esencia pequeñoburguesa. (…) Estudiaremos los planteamientos concretos de la ultraizquierda chilena frente a una situación política concreta. (…)

¿Qué posiciones ultraizquierdsitas necesitaban ser derrotadas para posibilitar la victoria del 701 y cuáles deben ser derrotadas para asegurar la victoria definitiva?

En primer lugar, el espíritu anticientífico, voluntarista, para resolver los problemas estratégicos; la definición del carácter de la revolución y la determinación de los enemigos principales.

En segundo lugar, la tendencia a definir un objetivo político inmediato sin tener en cuenta la correlación de fuerzas.

En tercer lugar, la tendencia al terrorismo y a la acción individual.

En cuarto lugar, la afición a lo que Lenin llamaba “la orgía de la frase huera”.

En quinto lugar, la inclinación al oportunismo.

(…)

La tesis mirista de que en Chile está a la orden del día una revolución socialista2 que llevarán adelante la clase obrera y el campesinado, en contra del imperialismo y la oligarquía, pero necesariamente también en contra de la pequeñoburguesía, formada por miles y miles de pequeños y medianos industriales, agricultores y comerciantes, es una tesis que objetivamentetiende al aislamiento de la clase obrera, dificulta sus posibilidades reales de ganar aliados para derrotar al imperialismo y a la oligarquía, y objetivamente también ayuda a estos últimos a mantener bajo su férula política a sectores de la pequeñoburguesía. (…)

Los sectores de ultraizquierda condenaron el entendimiento de los partidos marxistas con fuerzas no marxistas, de los partidos obreros con partidos o movimientos de la pequeña burguesía. Lo hicieron en nombre del “purismo revolucionario” que tantas veces condenara Lenin, pero también porque son incapaces de entender una cuestión elemental: que lo que sirve a los enemigos de la revolución, no sirve a la revolución. Porque era evidente que mientras los comunistas hacían esfuerzos por materializar la unidad popular uniendo en un solo frente a comunistas, socialistas radicales y sectores izquierdistas de la Democracia Cristiana, el imperialismo y los sectores reaccionarios empujaban una concertación de fuerzas para aislar a la clase obrera (…)

Es de la esencia del ultraizquierdistmo, tal como lo señalara Lenin, la tendencia a separar a la clase obrera de sus posibles aliados, a islarla, a creer que la divisa de un revolucionario debe ser “tener un enemigo nuevo cada día” y no “ganar cada día un aliado para la revolución”.

Y esto, en definitiva, es la expresión del “no querer comprender obstinadamente (tal vez fuera más justo decir que no podían comprender) la necesidad de tener en cuenta con estricta objetividad las fuerzas de clase y sus relaciones mutuas antes de emprender cualquier acción política”.

Los comunistas combaten el ultraizquierdismo precisamente porque entorpece y debilita la lucha contra los enemigos principales y porque dificulta la incorporación, en el cauce revolucionario que abre la clase obrera, de las fuerzas nuevas que es necesario ganar. (…)

Y así como la política de provocaciones se realiza a espaldas de las masas, y muchas veces para lanzarlas a ellas a un enfrentamiento para el que no están preparadas y que se da en el terreno que busca el enemigo, así también la fraseología reaccionaria es la expresión del desprecio a las masas en el terreno de las consignas. Terrorismo, provocación y aventura son en el campo de la acción lo que la “orgía de la frase huera”, es en el campo de la consigna: dos formas inseparables del izquierdismo pequeñoburgués.

La frase3 revolucionaria, en el decir de Lenin, es la repetición de las consignas revolucionarias sin tener en cuenta las circunstancias objetivas en el cambio dado de los acontecimientos, que ocurren en la situación del momento. Consignas magníficas, atrayentes y embriagadoras, pero desprovistas de base: ésa es la esencia de la frase revolucionaria.

(…) La tesis calurosamente sostenida por grupos de ultraizquierda en el sentido de que en nuestro país el choque frontal de las clases sólo está postergado pero es inevitable, y tendrá la forma de un enfrentamiento armado, arranca de esta concepción de que la lucha armada es la forma superior de lucha y que por lo tanto en Chile no puede hablarse de revolución exitosa mientras el movimiento revolucionario no haya alcanzado esta forma de lucha superior. Y de hecho, más que plantear un enfrentamiento armado como inevitable, se plantea este enfrentamiento armado como deseable. (…)

Lo que está claro es que la suerte de la revolución chilena no depende de un futuro mágico, sino que se está definiendo en el enfrentamiento diario. (…)

Esta no es por cierto una lucha contra personas, ni siquiera contra organizaciones: es una lucha de principios en contra de posiciones políticas que hacen daño a la revolución. Aquellos que aprendan la lección que dicta la propia experiencia; aquellos que superen prejuicios anticomunistas que son obra y gracia de la política del imperialismo y que se afincan en la composición de clase de los movimientos que los hacen suyos; aquellos que estén dispuestos a la autocrítica propia de los revolucionarios, deben sumar su disposición revolucionaria al torrente caudaloso de la lucha antiimperialista y antioligárquica que se libra en nuestro país y que abrirá las puertas del futuro socialista.

jueves, 27 de mayo de 2010

La izquierda del Pedagógico y el futuro de nuestra Federación


Han pasado ya más de dos meses desde que entramos a clases. En una cantidad importante de carreras se ha estado produciendo un debate sobre cómo debemos organizarnos, sobre si la FEP de “democracia directa” puede o no servir para enfrentar las luchas estudiantiles que se nos vienen, y sobre los caminos alternativos a la mera organización por Asambleas que demostró no ser fiel a las necesidades más urgentes del estudiantado. Esos debates han producido, también, algunos cambios importantes de perspectiva en algunos departamentos. Avanzando hacia la reconstrucción de una orgánica estudiantil seria, representativa y directa a la vez; participativa, pero también eficaz, democrática y combativa, muchos estudiantes están preguntándose acerca de cómo salir del actual atolladero en el cual nos metió la “democracia directa” sin contrapeso real más allá del griterío de las asambleas generales.


Nuestra opinión en el curso de este debate ha sido bastante clara: nosotros no apostamos, ni apostaremos jamás, por anular los canales de participación estudiantil. Nos interesa, efectivamente, mantener las asambleas, las comisiones de trabajo, en las que se plasme efectivamente la opinión de la totalidad de los estudiantes, opinión generalmente confrontada y en desacuerdo: cosa que, creemos, constituye la esencia de la política. Sin embargo, paralelo a todo este aparato de participación “directa”, creemos que debe haber espacios representativos preparados para enfrentar los momentos de reflujo, para mediar, a su vez, la serie de conflictos que se presentan en la vida política universitaria, para defender los intereses del estudiantado en las negociaciones colectivas, reconstruir y orientar el debate cuando sea necesario. Cuando hablamos de la reconstrucción de la Federación, hablamos de la reconstrucción de ambos espacios: de los espacios o canales de participación “directa”, y su reposicionamiento, y de una mesa o colectivo de representantes escogido democráticamente por todos los estudiantes.


No es por capricho ni por ambición de poder, como piensan ciertos compañeros, que tenemos esta opinión. No aprobamos, como es lógico de parte de una organización que lucha por cambios democráticos y revolucionarios, la lógica de las personalidades que coptan el movimiento estudiantil según la pose o el tono de voz. El vaciamiento de propuestas políticas, el consiguiente abuso sistemático de poder económico y político por parte de las autoridades de la UMCE y la incapacidad total de luchar contra la neoliberalización total de la educación pública en el Pedagógico, fueron las consecuencias de una orgánica sin perspectivas ni marco organizativo. Es en este contexto que luchamos por la construcción de una Federación de estudiantes de verdad, donde el debate sea amplio, democrático y sin censura fascistoide alguna.


Creemos que el prejuicio anti-federativo es parte de un desconocimiento general sobre la historia del Pedagógico, en lo que a democracia estudiantil se refiere. Para resumir un poco esa historia, quisiéramos señalar tres hitos: la separación definitiva respecto de la FECH, en 1994, la fundación de la FEP en 1996 y la instalación de la “democracia directa” desde el 2002 hasta el 2004. Hoy, creemos que llegó la hora de producir un nuevo hito: la conformación de un nuevo instrumento federativo, la refundación definitiva de una FEP democrática y combativa, para luchar contra las desigualdades del neoliberalismo y contribuir a su derrota.